Pasos de campeón

por | Nov 29, 2020 | Noticias

A los 5 años Juan pudo caminar por primera vez. Secuelas de una parálisis cerebral no pudieron con la fuerza de un sueño. En FUN lo apoyamos desde sus inicios como ciclista de rendimiento. Mientras se alista para el Campeonato Nacional de Ciclismo Paralímpico en Boyacá revivimos su emocionante historia.

Juan Betancourt, de 21 años, se prepara para los Campeonatos Nacionales de Ciclismo Paralímpico  el 2 y el 3 de diciembre en Santa Rosa, Boyacá. Será su primera competencia después de los Juegos Nacionales Bolívar 2019 en los que ganó dos medallas de oro. En su palmarés brillan 5 preseas doradas, una de plata y una de bronce. Actitud positiva, mentalidad ganadora y un corazón grande como el océano, los ingredientes de la receta. Su vida está impregnada de la magia y del encanto FUN. Juan es una persona cariñosa, alegre, noble, generosa. Nació en Funza en Cundinamarca el 15 de julio de 1999 con secuelas de parálisis cerebral. Sin importar esa discapacidad, desde chiquito mira la vida frente a frente y con una sonrisa.

“Según los médicos estaba destinado a una silla de ruedas. Hicimos terapias de todo tipo. equinoterapia, hidroterapia, masajes. Fue un proceso duro. Sin embargo, como papás siempre pensamos que lo iba a lograr. Él puso mucho de sí, entusiasmo, valentía, fuerza”, dice María Esther Quiroga, su mamá. Ella y José Sander Betancourt, su papá, han sido sus pilares.

 

“Los amo. Son mi motivación. Siempre me apoyaron y me impulsaron”, dice Juan. Cuando niño, en pleno proceso cuya meta era caminar, le regalaron un triciclo rojo que reforzaría las terapias. Además de ser un juguete de plástico que lo hacía feliz y un elemento terapéutico, el triciclo fue un símbolo premonitorio. Su destino estaba signado. A los 5 años, edad en la que los niños se trepan a los árboles, Juan caminó por primera vez. En la adolescencia montaba bici de manera recreativa de vez en vez. No sabía que los ciclistas con discapacidad debían usar una cicla especial. Eso lo supo más adelante.

 

Caída en forma de salto

A los 14 ingresó a la escuela de CicloFunza. Nadia González Barrera, entrenadora y metodóloga, lo ayudó mucho. En 2017 Alejandra, su hermana y amiga, le contó que el equipo de la Fundación Esteban Chaves iba a organizar unas convocatorias, que le parecía una buena idea que fuera a probarse. “Esta es su oportunidad”, le dijo. “Sabemos que meterse en un deporte así requiere dinero. Es una fundación que lo puede ayudar a cumplir sus sueños”, cuenta su hermana. El plan tuvo eco.

“Podemos decir que me colé”, confiesa Juan con una sonrisa escondida. Pasó hasta el segundo filtro. Lo hizo en una bici convencional. Una caída delató su discapacidad, que iba pasando inadvertida. Luego de la convocatoria en FUN su deseo de superación y sus ganas de ser ciclista lo impulsaron como un cohete a la luna. Ese traspié produjo un efecto positivo: puso a prueba su voluntad y terminó de pulir el diamante. Conoció a Héctor Julio Mayorga, exciclista y entrenador de la Liga de Ciclismo de Cundinamarca, su mentor: “En 2017 cuando Juan tenía 18 años, junto a Nadia descubrimos su talento. Hicimos unas pruebas de gymkanas, conos, caramañolas. Montaba una bici de acero, pesada y pequeña. Su habilidad era espectacular”. Allí comenzó el proceso de formación para la ciencia tardío.

A la par, en FUN comenzamos a apoyarlo. Nuestro primer aporte fue adquirir el chasis para armar el triciclo que debía usar. Para Esteban Chaves, cofundador de FUN y ciclista profesional del equipo profesional australiano Michelton Scott, Juan es una persona admirable. “El hecho de avanzar en los filtros de aquella convocatoria fue revelador. Nos dimos cuenta que tenía mucho talento. Al conocer un poco más de su historia nos sorprendimos. A pesar de las dificultades que vivió cuando niño nunca se detuvo para alcanzar sus sueños. Es un ejemplo de resiliencia, esa virtud de la que siempre hablamos en FUN. Por eso lo admiro tanto”.

Después de mucho trabajo y de una voluntad de hierro, hoy es el mejor ciclista paralímpico de Colombia y el quinto mejor del mundo en la categoría T2, una de las ramas en las que se divide el ciclismo adaptado de acuerdo a la discapacidad. En este caso, parálisis cerebral que afecta el equilibrio y que establece competir en triciclo.

En 2017 en los Campeonatos Nacionales de ParaCycling en Tocancipá ganó su primera medalla de oro en ruta. En 2018 en los Campeonatos Nacionales de ParaCycling en Bogotá obtuvo plata en ruta y bronce en contrarreloj individual (CRI). En 2018 clasificó por primera vez a la Copa Mundo en Holanda. Ese fue su primer viaje al exterior. En la general fue octavo en CRI y noveno en ruta. La temporada 2019 ha sido hasta ahora la mejor: se coronó en el Campeonato Nacional Paraolímpico en Villavicencio con dos oros: ruta y CRI. También compitió en el Campeonato Mundial en Holanda: quinto en ruta y octavo en CRI. Y debutó en los Juegos Nacionales en Bolívar. Cosechó dos doradas, ruta y CRI.

 

📸Ministerio del Deporte                                                                                                                            Junto a Néstor Ayala (Bogotá) y Heriberto Gutiérrez (Cauca) en el podio de los Juegos Nacionales Bolívar 2019

“Tenía un talento oculto, muy discreto”, confiesa Juan. “Al ver mis resultados siento felicidad, porque al principio no podía ni caminar. Nunca pensé que mi proceso iba a ir tan rápido”, agrega este hombre que se hace querer y que tiene una debilidad por los perros. Su meta es tener una fundación animalista para rescatar los callejeros y ponerlos en adopción. En el deporte sueña con clasificar y ganar unos Juegos Olímpicos y también con ser campeón del mundo.

Por ahora está enfocado en el Campeonato Nacional Paralímpico en Boyacá trabajando firme con su entrenador Carlos Omar, de GoCycling. Va paso a paso, como aquella vez cuando su único objetivo era caminar, o cuando pedaleaba, metro a metro, en su triciclo maravilloso. “Quiero ganar. Para eso debo seguir mejorando con trabajo diario. Quiero seguir cumpliendo sueños”.